Un diacono es un hombre llamado de su comunidad para servir a esa comunidad. Debe tener al menos 35 años de edad. Si estuviese casado, debe vivir un matrimonio estable. El hombre que es llamado a ser diácono debiera ya estar viviendo un estilo de vida diaconal. Es decir, debería ya estar activo tanto en los ministerios de la Iglesia y en el servicio de la comunidad toda. Requiere además el permiso de su esposa. Se debe tener también en consideración el número de horas requeridas para la formación. En la Diócesis de Orange el periodo de formación es de cuatro años, ocupando normalmente dos noches por semana más un domingo por mes para la formación y desarrollo espiritual. Existen también tres compromisos ministeriales de campo de un año cada uno que requieren un mínimo de 30 horas de servicio, sin incluir ningún tipo de entrenamiento para esta área de ministerio.
Un diácono es un clérigo que asiste al Obispo y al sacerdote. Es ordenado pero no al sacerdocio sino al servicio. Tiene un triple rol de servicio según
:El diácono encuentra su propia identidad no en lo que hace, sino en quien es. Los diáconos ejercen su ministerio en diferentes lugares desde los tradicionales como la Parroquia a prisiones, hospitales, casas de convalecencia, centros de detención de jóvenes, refugios para gente sin hogar, o personas abusadas, departamentos de policía y empresas. Sin importar donde se encuentre, es allí donde el diacono sirve.
Los diáconos son los ojos, oídos, manos, brazos y pies del Obispo. Ordenado por el Obispo, sirven de acuerdo a lo que les ordena el Obispo. Habitualmente esto es en una Parroquia, pero podría ser en cualquier otro sitio que el Obispo sienta que se necesita. Habiendo recibido el mismo sacramento del Orden Sagrado que recibe el Obispo o el sacerdote, el diácono trabaja en armonía con los sacerdotes y el Obispo para construir el Reino de Dios.
Realmente esta no es una pregunta fácil. Uno es diacono o no lo es. La Iglesia no “hace” diáconos, sino simplemente proclama que algunos hombres son diáconos y reconoce y fortalece ese rol de servicio con el sacramento del Orden Sagrado.
Como una forma de probar tu propio llamado, existe un proceso de discernimiento que se lleva a cabo. Ud. debe primero discernir el llamado al diaconado. Luego, debe presentarse ante la diócesis para su evaluación por medio de una aplicación. Puede contactar al director de Diaconado por información sobre este proceso. En la Diócesis de Orange Ud. debe ser recomendado por la comunidad de su Parroquia, su párroco local o un diácono.
Si es aceptado para el proceso de formación, Ud. estará estudiando durante cuatro años (este parece ser el promedio para los Estados Unidos, aunque algunos programas son tan cortos como tres años y otros tan largos como cinco años) y continuando su proceso de discernimiento. Los estudios incluirán generalmente clases sobre:
Conjuntamente con las clases también se realizan experiencias prácticas en la forma de ministerio de campo. Esto le ayuda a usted a tener una mejor impresión del tipo de servicio que un diácono podría ser llamado a realizar, y asimismo lo ayuda a crecer en la fe.
Durante el proceso de formación ud. continuará realizando su propio discernimiento mientras el equipo de formación está haciendo lo mismo. En la Diócesis de Orange ud. será asignado a una pareja mentora (un diácono y su esposa) quienes lo acompañarán durante la totalidad del proceso formativo. Su mentor lo ayudará a discernir su llamado, lo asistirá en tiempos de duda, y celebrará las etapas de este viaje. Él estará disponible para ud. para llamadas de teléfono, apoyo, y reuniones personales. Este proceso es completado con oportunidades para el crecimiento intelectual y espiritual. De cualquier manera, este crecimiento no puede tomar lugar aislado de la comunidad. Ud. continuará estando visible para su comunidad y, con el apoyo de su sacerdote local y diáconos, comenzará a tomar roles que son apropiados para una persona en formación.
Existe, efectivamente, vida después de la formación. Una vez que un hombre ha sido ordenado como diácono, es asignado a una comunidad particular para servir. En muchas diócesis en los Estados Unidos el diácono firmará un “contrato de servicio” el cual simplemente traza las expectativas que el diácono y su supervisor (habitualmente el pastor local) tienen uno del otro.
Servicio como diácono puede tomar significados amplios. Uno rápidamente encuentra que cualquier cosa que uno haga es un servicio diaconal!. Como diáconos llevamos nuestro ministerio a nuestro lugar de trabajo. Llevamos la presencia de Jesús a los comercios donde compramos, a los lugares donde jugamos, a nuestras familias!. La mayoría de los Obispos les gusta tener diáconos sirviendo en programas de formación de matrimonios. Pero existen muchas áreas de servicio fuera de la Parroquia donde tenemos oportunidades las cuales podemos aprovechar.
Y, obviamente, no debemos olvidar nuestro rol Litúrgico. Este rol no es el foco principal de nuestras vidas como diáconos, pero es secundario. Es importante que la comunidad nos vea ejerciendo el ministerio desde el altar, revestidos como diáconos, pero este rol Litúrgico va más allá y es un resultado de nuestros otros roles de caridad y servicio a la comunidad.
Si ud. quisiese recibir más información sobre el diaconado, o tuviese preguntas, por favor tómese la libertad de enviarme un e-mail por medio de hacer clic en mi nombre.